Recuerdo perfectamente Agosto de 2011, con el PFC en mente para entregar en Septiembre y levantándome cada mañana para ir a unas prácticas, no remuneradas por supuesto, pero a las que asistía con felicidad. Fueron dos meses y poco más en los que pude decir que estaba haciendo algo de lo mío. Fue genial y por supuesto se hizo muy corto.
A principios de Septiembre entregaba mi PFC con las prisas de última hora. (Ay! N, qué días más duros pasamos, parecía que no llegábamos!) y como merecida recompensa salimos a celebrarlo. Esa misma noche, medio de cachondeo medio en serio, encontraba mi primer curro después de graduada en AT... de camarera. Bueno, para sacarse unas pelas no estaba mal pero obviamente aquello no duraría mucho… Para antes de verano de 2012 ya estaba sin curro y ‘sin’ planes…
Y es que mucho antes, ya tuve alguna oportunidad de salir de España, pero aún lo había sentido como una necesidad. Y la idea cada vez parecía más tentadora.
Pasado verano ya no podía más. Cada vez estaba más empeñada en que tenía que irme. Como AT no salía nada de nada y conocía varios amig@s que les había ido bien y habían vuelto con dinero y mejor inglés. Así que cada vez la ansía era mayor, pero esta vez la decisión no dependía solo de mí…
Pese a todo, acordamos que para finales de 2012 debíamos haber decidido un destino.
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